Jesús Rafael Soto

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 Jesús Rafael Soto (Ciudad Bolívar, Venezuela, 1923-París, 2005) llegó a Francia en 1950. Al año siguiente participa en el Salon des Réalités Nouvelles donde conocerá a artistas como  Jean Tinguely , Yaacov Agam o Pol Bury. En 1955, Soto y su nuevo grupo de amigos serán convocados por la galerista Denise René para participar en la histórica exposición “ Le mouvement ”, considerada punto de inicio del arte cinético. Jesús Rafael Soto , hacia 1970. Foto:  Lothar Wolleh En aquellos años ya se perfila en el artista venezolano el profundo interés por las nociones de tiempo y movimiento como conceptos esenciales de la sociedad contemporánea que él convertirá en una idea predominante en su obra. Tal como le dijo a Daniel Abadie, en una entrevista para el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas en 1983: su objetivo era eliminar ese “concepto de obra que fija un momento del Universo para demostrar al contrario que éste es algo en movimiento”. Jesús Rafael Soto.  Desplazamiento de un elemento lum

Yvette Alexandre: la forma alterada

Yvette Alexandre. Jarra, 2002

La cerámica de Yvette Alexandre se ha caracterizado por una marcada expresión que proviene del gran placer que ella experimenta en la deformación del objeto. De allí derivan las prolongaciones que aparecen en los picos de sus jarras y teteras, las cuales alcanzan los límites de divertidas figuras zoomórficas, así como la asimetría de muchas de sus botellas que parecen desafiar el equilibrio. Esa inquietud por la forma hace que la faceta que más le atraiga como ceramista se ubique alrededor del torno y de las múltiples posibilidades de modelado que se ofrecen durante la ejecución de la obra.

Su formación se produjo al abrigo de la visita de importantes ceramistas extranjeros que desde finales de los ochenta y hasta la década siguiente influyeron con sus enseñanzas una buena parte de la cerámica venezolana contemporánea. A ello debe sumarse su acercamiento al colectivo de ceramistas de Turgua, que contribuyó a consolidar la expresión particular de su trabajo en concordancia con los planteamientos de diseño y uso que caracterizan al grupo.

La obra de Alexandre se adentra en la búsqueda de acentos un tanto ajenos a lo funcional, que la aproximan casi a lo escultórico, y que sin embargo comulgan muy bien con el rigor que impone la cerámica utilitaria. Ese rigor está referido al convencimiento de Yvette Alexandre de que sólo a través de la manipulación se puede recrear la fluidez del movimiento concéntrico que hay en sus vasijas, así como el empeño deformador que determina la suerte de sus jarras y teteras.

El amplio interés que se observa en el diseño de las formas se complementa de manera acertada con la sobriedad que marca el ornamento de sus piezas, cuyos esmaltes intensifican el juego de disímiles texturas, a veces en combinación con la rugosidad propia de la arcilla cocida. El juego cromático se suma también a la estrategia de Yvette Alexandre en crear piezas que inviten a la contemplación por sus atributos de forma y color, que promuevan el uso por su eficacia en el diseño, y que al mismo tiempo estén provistas de un elemento que las diferencie en su intento por sorprender a quien se sirva de ellas.

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