La música infinita de Morton Feldman


Morton Feldman. Amsterdam, 1976. Foto: Rob Bogaerts

Las obras del compositor estadounidense Morton Feldman (Nueva York, 1926-1987) destacan por sus delicadas y envolventes notas de extensa duración. Figura destacada de la música académica del siglo XX, es considerado un pionero de la llamada música indeterminada.

La influencia de John Cage y el círculo creativo de Nueva York

Durante su infancia, Morton Feldman tomó clases de piano con Vera Maurina-Press, una exiliada rusa, proveniente de una familia aristocrática. Luego estudió composición con Wallingford Riegger, uno de los primeros seguidores estadounidenses de Arnold Schoenberg, y con Stefan Wolpe, quien se había formado con los también músicos experimentales Franz Schreker y Anton Webern.

En 1950, durante a una audición de una obra de Webern a cargo de la Filarmónica de Nueva York, Feldman conoció a John Cage, quien se convertiría en una de las influencias más importantes de su carrera. Gracias a Cage, pudo entrar en contacto con figuras de gran notoriedad en el mundo artístico de Nueva York, como Jackson Pollock, Robert Rauschenberg, Richard Lippold, Frank O’Hara o Samuel Beckett.

Hacer música como quien pinta un cuadro abstracto

Bajo el influjo de este grupo creativo, y especialmente de las pinturas vinculadas al expresionismo abstracto, Feldman comenzó a desarrollar un estilo personal y a la vez distinto a los compositores de su entorno. En su caso, la partitura se convertía en un lienzo, en un espacio sensible cuyos resultados aspiraban a una sonoridad directa, inmediata y física. Su parangón en esta época era la pintura de Mark Rothko, en especial por las cualidades de equilibrio y tensión entre calma y vibración.

La apertura sensible de la música indeterminada

La influencia de John Cage se hizo notar en la música de Feldman a través de obras que se alejaban de las formas clásicas y aun modernas de entonces, como la música serial. En esta búsqueda se dio a la tarea de investigar otros sistemas de notación musical que luego dieron lugar a la llamada música indeterminada, donde solo se especifican algunos elementos como el timbre y el registro pero se deja a la voluntad del intérprete otros aspectos como el ritmo y las notas. Esa apertura a lo aleatorio y el azar lo llevó incluso a intentar hacer uso de la teoría de la probabilidad y del I-Ching. Posteriormente, por necesidades de reducir la improvisación en la interpretación se vio forzado a emplear de nuevo la notación tradicional.

Al final de su carrera, Feldman entra en su etapa más densa y casi mística. Aquí sus composiciones se caracterizan por su larga duración, como las cinco horas del String Quartet II, de 1983. Son obras cuya presencia se experimenta casi como esas grandes pinturas de Jackson Pollock o de Rothko. Una música sin límites, casi sin altibajos, sin momentos culminantes y que logra esa dimensión contemplativa como la mejor pintura abstracta de aquellos años.

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Morton Feldman. Pensamientos verticales. Caja Negra, 2012. 256 páginas.

Morton Feldman. Give My Regards to Eighth Street: Collected Writings of Morton Feldman. B H Friedman (editor). Exact Change, 2004. 222 páginas.

Feldman Edition, vol. 13 : For Bunita Marcus. Aki Takahashi, piano. Mode, 2019. 74:18.

The Rothko Chapel; For Stefan Wolpe; Christian Wolff in Cambridge. Rupert Huber, dirección. Hanssler Classic, 2013. 62:00.

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