Charles M. Schulz


Charles M. Schulz, 1956. Library of Congress, Washington

Charles M. Schulz es el creador de Peanuts, los famosos dibujos que también se conocieron como Snoopy, Rabanitos, Charlie Brown o Carlitos. Cerca de diecisiete mil tiras fueron publicadas en distintos países e idiomas entre 1950 y 2000, la última de ellas el 12 de febrero, la misma fecha de la muerte de Schulz. A pesar de que según su creador Peanuts trata de nada, de cosas sin importancia, la influencia que tuvo en la sociedad estadounidense y su presencia cultural a nivel global siguen siendo significativas.

Charles M. Schulz nació en Minneapolis en 1922 y prácticamente ya desde niño había decidido convertirse en caricaturista. Su infancia jugó un papel importante en la creación de los personajes y situaciones de la popular serie de dibujos. De hecho, en algún momento Schulz llegó a identificar el carácter de sus personajes con algunos aspectos de su propia personalidad.

El estilo artístico de Schulz fue antecedido por un cierto aire art déco que se hallaba en productos de su niñez como Dick Tracy. La situación cambió para la época en que él empieza a hacerse cargo de su propio trabajo. En este caso, el tratamiento lineal de la figura se hizo más mesurado y la descripción gráfica del espacio cedió ante el ingenio y el tono intelectual de los diálogos y situaciones. En este contexto, marcado por una sociedad que había alcanzado mejores niveles de instrucción e información, surge Peanuts.

Schulz fue educado en la acepción protestante del cristianismo y valores como la generosidad y la amistad definieron su vida y la de personajes como Charlie Brown y Snoopy. Pero el tono meditativo y escéptico de la serie probablemente provenga de influencias existencialistas de Sartre o del pesimismo de Beckett acerca de la condición humana. El atractivo de Peanuts reside tal vez en el balance de estas influencias y en la escogencia de la vulnerabilidad infantil como vía para tratar de entender el mundo. Un mundo que estuvo marcado por guerras como la de Corea, Vietnam, la Guerra Fría o sucesos como los atentados contra John F. Kennedy o Martin Luther King.

Ante esa complejidad, que en lo cotidiano se expresó además en las luchas por los derechos civiles, la alienación del ser humano por el consumismo o el dinero como símbolo de ascenso social, Schulz supo elaborar una apología de la amistad como valor decisivo para enfrentar con respuestas sencillas muchos de los grandes dilemas de la vida.

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