Jesús Rafael Soto

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 Jesús Rafael Soto (Ciudad Bolívar, Venezuela, 1923-París, 2005) llegó a Francia en 1950. Al año siguiente participa en el Salon des Réalités Nouvelles donde conocerá a artistas como  Jean Tinguely , Yaacov Agam o Pol Bury. En 1955, Soto y su nuevo grupo de amigos serán convocados por la galerista Denise René para participar en la histórica exposición “ Le mouvement ”, considerada punto de inicio del arte cinético. Jesús Rafael Soto , hacia 1970. Foto:  Lothar Wolleh En aquellos años ya se perfila en el artista venezolano el profundo interés por las nociones de tiempo y movimiento como conceptos esenciales de la sociedad contemporánea que él convertirá en una idea predominante en su obra. Tal como le dijo a Daniel Abadie, en una entrevista para el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas en 1983: su objetivo era eliminar ese “concepto de obra que fija un momento del Universo para demostrar al contrario que éste es algo en movimiento”. Jesús Rafael Soto.  Desplazamiento de un elemento lum

Carlos González Bogen: el compromiso social del arte

A finales de la década del cuarenta, los jóvenes artistas venezolanos orientaban sus lenguajes a una realidad que en su país y en el mundo estaba en una fase significativa de cambios. Estos son los años en que Carlos González Bogen (Upata, Venezuela, 1920-El Tigre, Venezuela, 1992) obtiene el Premio Nacional de Artes Plásticas, una recompensa que le permitió una estadía en Francia por tres meses que se convirtieron en pocos más de dos años. Ese primer contacto con el ambiente artístico e intelectual de París, y con el que se estaba desarrollando entre los demás latinoamericanos que se encontraban allí, produjo en la obra de Bogen el viraje hacia la abstracción.


Carlos González Bogen. Sin título, 1959. Duco sobre madera. 90,2 x 90,1 cm. Colección Galería de Arte Nacional, Caracas

Bogen: entre la abstracción y la figuración

En Francia, Bogen se orienta por una abstracción de tipo sensible que explora las formas a partir de la construcción sinuosa de la línea, el tono reservado de las armonías cromáticas y el carácter expresivo de la pincelada. 


Carlos González Bogen. Abstracto —Azul—, 1949. Óleo sobre tela. 92 x 75 cm

En la década del cincuenta, se aleja del esquema de la pintura tradicional y comienza una obra tridimensional cuyo tratamiento espacial avizora la integración con la arquitectura. 

Ante la conflictiva situación política de los sesenta en Venezuela, Bogen retorna a la figuración para hacer una crítica social que incluye como tema de sus obras las luchas de los grupos insurgentes de izquierda.

Carlos González Bogen. Homenaje a Malevitch, 1953. Duco sobre masonite. 81,5 x 81,5 cm. Colección Museum of Modern Art, Nueva York

Algunas de sus obras más importantes

En Abstracto —Azul— (1949) el motivo principal se construye a partir de la línea curva, creando una forma misteriosa que se desarrolla sobre un entramado geométrico que organiza el espacio y propone un juego dinámico a partir de las diagonales. 

En su período geométrico las composiciones se reajustan para reducir al máximo posible la interpretación asociativa del espectador, lo cual lo conduce a un catálogo de formas que aspira a disposiciones inéditas, como en Homenaje a Malevitch (1953, Colección Museum of Modern Art).

En la integración a la arquitectura, Bogen realizó importantes trabajos como los murales para el edificio Angloven (1954), la Biblioteca Central de la Universidad Central de Venezuela (1954) y la Torre La Castellana (1983), entre muchos otros.

Carlos González Bogen. Mural en la Biblioteca Central, 1954. Teselas vítreas. Colección Universidad Central de Venezuela. Foto: Luis Chacín/IAM Venezuela

En una pintura como La Victoria, de su etapa figurativa, Bogen coloca el presente convulso en la perspectiva histórica de la gesta independentista venezolana del siglo XIX, lo cual, además de proporcionar un soporte moral a la obra, permite también la comparecencia atemporal en el cuadro de los guerrilleros caídos y de los próceres de la emancipación. 

El mecanismo aumenta su interés en la medida que Bogen introduce —a manera de citas— escenas y disposiciones formales de obras de la pintura universal, como un caballo a lo Picasso, una Piedad o referencias a su biografía personal, como el retrato de su madre.

Carlos González Bogen. La Victoria —estudio—, 1969. Óleo sobre tela. 283 x 220 cm

Lo contemporáneo como arte social

El objetivo de Bogen, como muchos artistas de su generación, fue justificar la obra en los términos de su actualidad, permanencia y trascendencia. 

En el caso del arte abstracto geométrico estos valores se garantizaban en la medida de la integración de la obra con la arquitectura. 

Para la pintura figurativa de tema social, la búsqueda de permanencia no se detenía en el planteamiento plástico de gran calidad que caracteriza el trabajo de Bogen, sino que a través de él aspiraba a una reacción ética por parte del espectador. 

Su obra vista en panorámica plantea la revisión del papel del arte en relación con el contexto en que se produce, por lo que su preocupación por lo contemporáneo tiene un marcado sentido social que se sobrepone a la circunstancia de cualquier tendencia artística dominante.

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