La reminiscencia indígena en la escultura de Pedro Barreto

Pedro Barreto. Penacho, 1997. Ateneo de Valencia, Venezuela

Pedro Barreto (Santa Catalina, Delta Amacuro, 1935-Lecherías, Anzoátegui, 2008) es uno de los escultores venezolanos más importantes de la segunda mitad del siglo veinte. 

Sus inicios en la madera se remontan a su época como aprendiz de carpintero, en Tucupita.

En los años sesenta, su obra alcanzó un hito significativo con la contundencia simbólica de los tótems, que derivaron hacia un universo de formas donde destaca la impronta constructiva y a la vez orgánica del soporte.

En 1969, obtuvo una beca del Ministerio de Educación para estudiar en la Escuela de Artes de la Universidad de Tokio, Japón. 

De regreso a nuestro país desarrolló esculturas en madera pulida y pintada que sobresalen por su geometría precisa, el empleo del ensamblaje y la capacidad de síntesis. 

El envío de Barreto al Salón Michelena de 1997, Penacho, representa la continuación de su proceso escultórico, el cual busca la simplificación en provecho de la potencialidad expresiva de la forma.

A gusto con las reminiscencias indígenas que acuden a su trabajo, y lejos de rechazar las asociaciones simbólicas que puede establecer el espectador, Barreto no duda en trasladar los contenidos extraformales a los títulos de sus obras, que remiten a aves, ríos o, como en este caso, a penachos de alguna tribu imaginaria.

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